Fran Silvestre Arquitectos
FRAN SILVESTRE ARQUITECTOS
El enfoque del proyecto surge de un doble compromiso: la voluntad de dar una respuesta técnica a un contexto concreto (programa de necesidades, presupuesto, normativa, entorno...) y el deseo de buscar la belleza a través de la obra construida. Este proceso persigue la satisfacción, entendida en su sentido más completo, de todos los que participan activamente en el desarrollo. En especial de clientes y usuarios, pero también de colaboradores, constructores y proyectistas.
Existen trabajos muy diversos, unos realizados con presupuestos elevados y otros con presupuestos reducidos, pero en todos los casos se ha prestado una gran atención a la economía, sin desperdicios. La arquitectura puede ser pequeña en lo grande o grande en lo pequeño, si cada encargo se entiende como una oportunidad de materializar un buen proyecto.
Otra característica del proceso es la continuidad. La continuidad con un entorno que debemos respetar, la continuidad espacial, el uso de pocos materiales, la integración de las instalaciones, de la iluminación... Y también la búsqueda de la continuidad en el tiempo, valorando la arquitectura que es capaz de atravesarlo sin quedar obsoleta.
Se enfatiza el uso de la innovación. Nuevos materiales, nuevas tecnologías, que mejoran la vida de las personas. Una innovación basada en la experiencia y la mejora de la tradición.
La precisión es una de las claves del sistema de trabajo. Exige una actividad concentrada y atenta durante todo el proceso, que va desde la idea inicial, pasando por la redacción del proyecto, hasta su materialización. La construcción, el mobiliario, el mantenimiento...
El diálogo está siempre presente, ya que la obra pasa a formar parte de la identidad de quienes la habitan, de quienes la usan... Este diálogo busca el confort y también la utilidad, examinando los conflictos y las alegrías de los actos cotidianos de la vida humana, lo cual define a la arquitectura frente a otras artes. La respuesta dada a estos conceptos, elaborados con parámetros íntimamente subjetivos, caracteriza los proyectos haciendo cada uno diferente de los demás.
Y por último, el equipo. La excelencia en el diseño está basada en la integración de una red de profesionales que coinciden en el placer por su trabajo. Un equipo formado por especialistas en el cálculo de estructuras, acústica, instalaciones, diseño gráfico, diseño interior, arquitectura... que produce un ambiente de creatividad compartida capaz de generar una motivación contagiosa, cuidando de lo que está en proceso e ilusionado en lo que está por venir.